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CUANDO EL CUERPO SE CONVIERTE EN EL ENEMIGO

  • Foto del escritor: BeTwo Partner Estratégico
    BeTwo Partner Estratégico
  • 7 oct 2025
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 12 oct 2025

Hay adolescentes que no soportan mirarse: sienten que su cuerpo les sobra, los invade, los traiciona. Hay, incluso, algunos que no saben cómo habitar su cuerpo… porque ese cuerpo no se siente propio.


𝗘𝗻 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗧𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝘁𝗮 𝗔𝗹𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮 (𝗧𝗖𝗔), 𝗲𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗿𝗲𝗳𝘂𝗴𝗶𝗼: 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗯𝗮𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮. Se vuelve algo que hay que controlar, castigar, vaciar, callar.


Y no se trata solo de peso ni de comida; se trata del 𝘴𝘦𝘭𝘧 en conflicto, el objeto que ataca...


𝗘𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀.


A veces ese cuerpo fue el único idioma posible para decir “algo me pasa”, “esto me duele”, “no puedo más”.


En la anorexia, el cuerpo aparece como enemigo a dominar —búsqueda de pureza o control en medio del caos—.

En la bulimia, el cuerpo se vuelve escenario de impulsos violentos y fusiones con el otro que luego se expulsan con fuerza.

Y lo más difícil: comer puede sentirse como rendirse, como dejar entrar algo que no se pidió. En ese mundo interno, el alimento no es nutrición: es amenaza, imposición, un “otro” que invade.


𝗗𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗧𝗙𝗣, 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿 𝗲𝘀𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝗴𝗿𝗶𝘁𝗮, 𝘀𝗶𝗻 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮𝗿 𝗻𝗶 𝗮𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗿𝗮𝗿.


El trabajo profundo no es solo con el síntoma: es con la estructura psíquica. Acompañar para que ese cuerpo —vivido como enemigo— pueda, poco a poco, transformarse en hogar; que deje de ser un campo de batalla y empiece a ser un lugar donde habitarse. Porque la pelea no es con el cuerpo: la pelea es interna. El cuerpo, solo el escenario.

 
 
 

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