top of page

INMEDIATEZ VS REFLEXIVIDAD

  • Foto del escritor: BeTwo Partner Estratégico
    BeTwo Partner Estratégico
  • 7 oct 2025
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 12 oct 2025


Vivimos en “ahora”. Notificaciones, tips, soluciones exprés. A la consulta también llega: “¿𝗾𝘂é 𝗵𝗮𝗴𝗼 𝘆𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗺𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗲?”. 𝗟𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼: 𝗲𝗹 𝗱𝗼𝗹𝗼𝗿 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗺𝗶𝗮.


En Terapia Focalizada en la Transferencia (TFP) elegimos otra vía: bajar una marcha y mirar lo que está pasando entre tú y yo, aquí y ahora. Esa pausa no es pérdida de tiempo; es el espacio donde algo empieza a ordenarse.


𝗖𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱. 𝗘𝘀 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶ó𝗻 𝘀𝗶𝗻 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗿𝗹𝗮. Es no coludir con la urgencia ni taparla con respuestas automáticas. Es dejar de “arreglar” y empezar a entender.


La reflexividad en TFP suena simple y es potente: estar, notar, nombrar.

Estar presentes de verdad. Notar lo que se activa en la relación —gestos, tonos, expectativas—. Nombrar con respeto lo que aparece: cómo me ves, cómo te veo, qué se repite de otras historias.


𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀, 𝗿𝗲𝗽𝗲𝘁𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲. 𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀, 𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲𝗻 𝗺𝗮𝘁𝗶𝗰𝗲𝘀, 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗮𝘀, 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗺á𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮𝘀. No prometo magia en tres pasos: prometo presencia, marco y tiempo bien usado.


En un mundo que acelera, elegir la calma que piensa es un acto de cuidado. ¿Qué te ayuda a bajar una marcha cuando todo te apura?


 
 
 

Comentarios


bottom of page